El Viaje Solidario, nada es comparable a esta nueva forma de viajar

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Hoy en día  proliferan los viajes solidarios en la red a los destinos más exóticos e interesantes.

Cuando hablamos de viaje solidario nos referimos a un nuevo concepto en el que se mezcla turismo y solidaridad.

Se trata básicamente de conocer la realidad del país que visitas, fomentando el intercambio cultural, hospedándote en alojamientos que contribuyan a su crecimiento sostenible y si lo deseas teniendo contacto con los proyectos de cooperación que allí se lleven a cabo.

Pero la verdad es que un viaje solidario ofrece mucho más que eso. En realidad un viaje solidario es una experiencia única por intensa, emocionante  y completa .Te puedo asegurar desde mi experiencia, que  ningún otro tipo de  tipo viaje te aportará tanto, en tan poco tiempo.

Un hotel puede ofrecerte un gran servicio y un trato amable, pero nunca obtendrás las emociones que recibes al alojarte en un proyecto de cooperación, como bien podría ser un orfanato en Jaipur, India …

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Nada es comparable con las  sonrisas mañaneras de los niños que te saludan “Namaste didi” (Buenos días hermana)  cuando pasas a lavarte los  dientes. Niños que te aconsejan sobre el desayuno o te regalan un collar hecho por ellos con flores de jazmín cuando llegas la comedor y se hacen una foto contigo. Te miran y te sonríen mientras compartes con ellos la comida… Juegas con los perros, tiendes las toallas a secar o te dás un paseíto por el jardín mientras ves a los niños jugar o meditas con ellos, cuando llega la hora de la meditación y los ves salir  impecables con su uniforme, preparados para ir al colegio.

Además de la aventura que supone una inmersión total en otra  cultura, con todo el conocimiento que esto te aporta que ya de por sí no tiene precio , el saber  que con lo que has pagado por tu alojamiento estás contribuyendo a que la vida y la educación  de esos niños o de otros proyectos continue e incluso  mejore y sientes  una enorme satisfación. 

¡ Nunca un hotel podrá aportarte tanto!

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Hay montones de viajes solidarios en África , Asia y América…  un auténtico plan infinito! ¡Me  encantaría poder  hacerlos todos! 😃

Open Eyes – Viajes Solidarios en India

Afrikable- Vacaciones Solidarias

El próximo mes de  Septiembre, hará ya un año que me embarqué en un viaje de este tipo a la India.

Os invito a conocer mi experiencia única en un Viaje Solidario de primera mano y con la publicación  de un post diario , no os lo perdáis, vale la pena!

¿Quién  se anima a venir conmigo? ¡SÍGUEME!! 😉

¡Todo el viaje aquí! 🙂 Delhi, Pushkar, Jaipur, Agra, Varanasi

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Indian Smile ·:)

 

 

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Esta parte del blog nació sin más pretensiones que la de  contar lo que ha sido un paseo de dos semanas por la India. Una experiencia intensa, cargada de aventuras y de muchas risas. Una experiencia que si no nos ha cambiado , al menos nos ha abierto una ventana a un  mundo nuevo, lleno posibilidades y de gente estupenda que de otro manera nunca  hubiéramos conocido. Gracias a todas “Sundar Girls” Ángela, Bárbara, Carmen, Virtudes, Estrella, Maribel, Nani y Nuria. Gracias también a “Open Eyes” Anna , Ankit , Amit y Ranjan, al centro “Vatsalya”  en especial a Geeta, Jaimala y a todos los niños y los perritos del orfanato y a la familia de Jaipur que nos invitó a  a cenar en su casa. A “Semilla para el cambio” María, Cristina, Soma, Patul, Carmen, Alba, Zulma, Ana y Ananda y a todos los coordinadores del proyecto educativo y sanitario así como a las mujeres que trabajan en Marina Silk y a todos los niños y a sus familias de los slums y de los lavanderos del Ganges. A todos los que habéis contribuído a que nuestro viaje de acción solidaria haya sido todo un éxito y sobre todo a hacernos un poco más felices. DANYAVAAD!!!

Open Eyes Project     http://openeyesproject.com/

Semilla para el Cambio   http://www.semillaparaelcambio.org/gl/

Vatsalya http://www.vatsalya.org/

Ankit Mehta    http://facebook.com/ankit.mehta20

Amit Shrivastava  http://facebook.com/tinkiya

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Viaje a La India (Los preparativos)

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Casi todos los viajes comienzan mucho antes de que se realizan.

Aunque desde  siempre me había sentido atraída por la India, por  ese punto misterioso y exótico que sólo tienen las culturas tan distintas a la tuya, también tengo que decir que la atracción se hacía más fuerte por temporadas.

la India era algo que estaba ahí y que de vez en cuando  reaparecía. Me fascinaba todo ese mundo de color y de olores,  pero sobre todo me atraía especialmente su gente y sus tradiciones.

Así que la India, fue convirtiéndose en uno de esos sueños por cumplir que todos tenemos y que hacen que vayamos poniendo objetivos que algún día, en el mejor de los casos, vamos cumpliendo.

Recuerdo cuando hace mucho tiempo, comenté mi intención de viajar a la India ,mi padre se horrorizó y me dijo que no me iba a gustar que era un lugar muy duro, que nunca había visto tanta miseria (Hablaba de los años 60,  cuando él viajó a la India). Pero por supuesto,  las cosas hay que comprobarlas por uno mismo, y en mi mente permanecía el viaje.

Cuando días antes de iniciar la aventura se lo dije, ya ni se inmutó. En mi familia somos así, ya casi nada nos sorprende.

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Dos semanas antes del vuelo, nos pusimos en contacto las tres gallegas ; Ángela, Bárbara y yo , para comprar el billete hasta Barcelona desde donde partía el resto. Cada noche chateabamos por el facebook y comentábamos como iba el tema del visado, cuanto dinero nos haría falta para nuestros gastos, que medicinas y que ropa íbamos a llevar…

Cuando vas a viajar a la India, lo primero es iniciar los trámites del visado (El visado solicitado con tiempo, al menos 15 días  antes de la salida, cuesta alrededor  de 65 euros . Se hace a través de :  http://www.indiavisados.com/index2.php?lang=1&pag=inicio     Se cubre on line, se imprime, se pagan las taxas en el banco y se envía por seur  el documento impreso, el papel de haber pagado las  tasas, el pasaporte y dos fotos de carnet, todo con portes incluídos, hacen un total de casi 90  euros y Arke se encargan de todo . Son bastante eficientes y hasta puedes ver on line como va le proceso. 

Además es conveniente pasar por salud preventiva y la unidad de vacunación. Hay que llamar  y pedir cita con tiempo suficiente, pues  algunas vacunas  tienes que ponértelas  15 días antes de llegar a India. No hay vacunas obligatorias para ir a la India pero la prevención es importante .

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 A mí me pusieron unas cuantas; la hepatitis A y B, tétanos, cólera, fiebre tifoidea… y sobre todo me aconsejaron algunas medidas higiénicas para evitar diarreas  y  usar  un  repelente para mosquitos fuerte , tipo relec  para evitar el riesgo de contraer la malaria y el dengue.

Creo que todas nos obsesionamos un poco y de vez en cuando corría una ronda libre desinfectante para manos, tengo que confesar que sobre todo yo, vivía algo enganchada al repelente de mosquitos.

Quizás fuera todo algo exagerado, pero a mi favor diré que ni una  diarrea ni una picadura de mosquito durante toda la estancia.

Otro tema que nos preocupaba era el de la ropa. Había leído  por ahí que en India es  importante vestir “decente” para que te respeten y además la organización a la que íbamos a visitar en Varanasi nos lo pedía expresamente ; nada de hombros al aire o enseñar las rodillas.

Nos resulta extraño con nuestra mentalidad occidental , que alguien nos dé normas de como debemos de  vestirnos… Nos parece imposible que alguien vaya a respetarnos en mayor o menor grado  por llevar una determinada ropa, pero ahora que he vuelto del viaje creo que sí, que realmente importa;  si quieres integrarte y  sentirte cercana a la gente , no te cuesta nada dejar las faldas cortas, los shorts o las camisetas de tirantes para otra ocasión y te ahorrarás problemas.

También hay que saber que en India se regatea y se negocia casi todo, es importante mantener  el buen humor, la calma y la sonrisa durante las negociaciones 😉

Otra cosa que me llamó la atención es el hecho de que el contacto físico en público entre personas de diferente sexo, no esté bien visto en India.

Me resultaba extraño ver como los hombres caminaban de la mano o incluso abrazados y sin embargo entre hombres y mujeres trata de evitarse totalmente el contacto fisico. Tengo que decir que a veces esto me hizo sentirme un poco incómoda porque no sabía si el dar la mano a alguien o un abrazo podría molestarle. En algún momento tuve la sensación de no  poder mostrar mis sentimientos abiertamente, incluso con niños me daba miedo que pudieran sentirse molestos por invadir su espacio. Nunca me he considerado una besucona, ni soy excesivamente amorosa, pero en la India he descubierto que para mí el contacto físico es más importante de lo que creía.

Y por fín llegó el día. Quedamos en el aeropuerto y Ángela me reconoció a la primera, luego llegó Bárbara… Ya estábamos listas para iniciar nuestra aventura India. Habría que hacer noche en Barcelona, pero Bárbara se había encargado de reservar tres habitaciones  individuales en la pensión  Rosita, una sorprendente pensión que requiriría un capítulo para ella sóla , pero que fue sin duda , un buen primer paso para todo lo que nos quedaba por vivir en India…

Delhi, a sólo un paso del infierno…

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En Barcelona conocimos a Carmen y a Virtudes que hacían  su facturación delante de nosotras y luego aparecieron; Estrella, Maribel y Nani que viajaban juntas desde Madrid. 

Fue en Estambul donde se nos unió Nuria procedente de Zurich y el grupo ya quedaría completo.

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Aeropuerto de Estambul

Nueve mujeres muy diferentes y un mismo objetivo:  Disfrutar de La Gran Experiencia India.

La llegada a Delhi fue catastrófica. El aeropuerto tiene una decoración muy recargada, para mí excesiva;  está todo enmoquetado y las paredes decoradas con manos doradas.

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Aeropuerto Indira Ghandi,Delhi, India.

Nos revisaron un montón de veces el papeleo que cubres en el avión y faltaban datos. No sabíamos que direción de residencia poner en India, además algunas de las maletas llegaron rotas o sin ruedas y la mía con la cremallera reventada. Eran ya las cuatro de la mañana y sabíamos que alguien estaba esperándonos  fuera para llevarnos al hotel. Después de las complicadas reclamaciones por las maletas y de que chicos de personal del aeropuerto areglaran la cremallera de la mía mientras me preguntaban que de donde éramos y me decían que conocían a Messi.

(La única actitud posible en la India frente a la adversidad es sonreír, y funciona, porque al final todo  termina solucionándose, y lo que sobra en todo caso,  es tiempo ) 

P9150021Algunas de mis compañeras fueron saliendo para  contarle al guía lo que nos sucedía mientras el resto tratábamos de solucionar nuestros problemas. Ahí fue donde conocimos a Ankit que junto con Amit y con los perros Pepsy y Missery pueden considerarse nuestros salvadores y a los que desde aquí  aprovecho para mostrar todo mi agradecimiento por undécima vez.

Llegamos al hotel cuando serían sobre las cinco de la mañana y a las diez y media habíamos quedado para desayunar y cambiar dinero…

IMG_1099Esa madrugada en Delhi todo me pareció infernal : El ruído, la suciedad, el calor sofocante, miles de personas durmiendo en las calles y muchos niños pidiendo ... En especial me impresionó un niño sin una mano que tendría unos diez años, al  que vimos pidiendo cerca del Hotel y  que no  conseguía quitarme de la cabeza…Pensé que quizás formaría parte de un de esas mafias que cortan las manos a los niños para que den más pena y usarlos así para mendigar y pensaba en su futuro,  en una ciudad tan hostil y sin una mano , ni siquiera podría conducir un rickshaw … Delhi es  sin duda la bajada a la realidad más dura que he  vivido. En ese momento recordé las palabras de mi padre.

El tiempo en Delhi pasó despacio… Tuve la impresión de que rendía aún más que las rupias.  

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Museo Gandhi, Delhi

Visitamos el  Museo de Ghandi (Vale mucho la pena visitarlo;  Hay muchísima información y además es interactivo. La guía que nos atendió  era una voluntaria majísima), el Templo de Lotus (Pasamos horas haciendo cola al sol y se nos derrumbó lo del mito de ir en  “fila india” ¡Se nos colaban todos!) y  el Templo Hinduísta  de Birla, que es un templo impresionante.

IMG_1086IMG_1096Después de enseñárnoslo , Ankit nos llevó a una de las terrazas. Nos  sentamos en el suelo y nos introdujo en la cultura India; Hablamos de religiones, de castas…y preguntamos todas nuestras  dudas.

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IMG_1090Después de cenar en un restaurante situado una especie de Bazaar donde los comerciantes nos miraban y nos decían cosas al pasar, regresamos al hotel para ducharnos y prepararnos para la gran aventura que nos esperaba; una noche en tren en vagones de segunda clase hasta Pushkar.

Tengo que decir que esta Delhi, poco tiene que ver con la otra Delhi… La del día que volvíamos para España . Ese día Delhi era muchísimo más bonita, ya nada nos sorprendía tanto y a pesar de estar cansadísimas y algunas no muy bien de salud… Aquella ciudad nada tenía que ver con la que recordábamos  de hacía dos semanas.

Quizás la India ya nos había cambiado a nosotras.

Bookcrossing en la estación de trenes de Delhi

Confieso  que desde que ví el itinerario del viaje , lo único que me preocupaba era el viaje en tren … ¡Una noche en tren podía ser mortal! ¡Lo peor fue cuando me enteré de que no era una noche en tren,  sino dos! A veces es mejor enterarse cuando ya no queda más remedio.

Nuestra primera noche en tren Delhi – Pushkar en  un vagón de segunda clase empezaba el día siguiente de nuestra llegada a Delhi a la una y media de la mañana…Aún ahora cuando lo pienso, no puedo creer que un sólo día en Delhi dure tanto.
 Mientras íbamos a la estación de trenes, el panorama era desolador… Gente durmiendo en las aceras y un calor horrible para aquella hora de la madrugada.
 
Ankit me dijo que todavía habría más sorpresas al llegar a la estación. Iba preparada para todo, porque me habían contado que había ratas… No había problema ¡Qué más daba una rata más o menos! Estaba en la India, tenía que ir preparada.
Pero Ankit no se refería a las ratas…
A medida que nos íbamos acercando a la estación , la población de personas durmiendo en las aceras aumentaba.
 Nuestra furgoneta se acercó a la entrada y bajamos nuestras maletas, en la acera olía a mierda y el calor se hacía insoportable, muchos porteadores se acercaban a nosotros para ofrecerse a llevarnos las maletas.
Caminamos hacia el interior de la estación y aquello parecía un campo de refugiados;  era algo así como cuando después de una catástrofe habilitan un pabellón municipal para albergar gente. Miles de personas, familias enteras dormían en el suelo, hombres y mujeres con sus pertenencias y los niños en medio. 
Nosotros permanecíamos de pie,  al lado de nuestras maletas. Algunos nos miraban, parecíamos las únicas extranjeras que estaban aquella noche en la estación.
Sin duda fue uno de los momentos más duros de todo el viaje, cuando miré a Bárbara la ví llorando. Creo que ninguna de nosotras sacó la cámara aquella noche, algunas situaciones exigen un respeto.
 
Para romper el hielo, o para dar un toque de normalidad a aquella estación,  decidí que aquel era un buen lugar para hacer “bookcrossing”. Había salido de casa con un libro que me había regalado mi amiga Loreto en la mochila ” La Librería de las nuevas oportunidades” De Anjali Banerjee , esperando una buena ocasión para liberarlo y una estación, siempre es buen lugar para dejar un libro.
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Lo saqué de la mochila  y lo coloqué en el suelo cerca de una columna. Entonces lo vió Ankit y fue a recogerlo. _ ¡Es tuyo Ankit! ¡Acabo de liberarlo! Me alegró que fuera Ankit el que lo encontrara.
Ankit estudia en el Instituto Cervantes y habla muy bien Español,  además descubrí que era un aficionado a la lectura. Así que el libro  no podía haber caído en mejores manos.
¡Menudo trabajo está haciendo el Insituto Cervantes! He conocido a gente que habla un español perfecto sin haber puesto nunca un pie en España.
Ankit  también se interesó por el bookcrossing y dijo que en cuanto lo leyera,  volvería a liberarlo.

Delhi-Pushkar (Noche en tren)

Después de conocer la estación de Delhi, sabía que el viaje en tren sería toda una experiencia.

Vimos como nuestro tren se aproximaba y nuestras caras debían de ser todo un poema cuando el tren empezó a frenar y pudimos ver  los vagones sleeper class , donde se veía gente durmiendo casi amontonada.

Así que cuando subimos a nuestro vagón y ví que había literas me sentí feliz y contenta, como si hubiera llegado a un hotel de cinco estrellas. 

En principio nos agolpamos en el pasillo próximo al baño (que era una auténtica peste). Era muy tarde,  las luces de los compartimentos estaban apagadas  y Ankit y Amit trataban de buscarnos sitio en el vagón…

Ya estamos en el tren! ;)

Ya estamos en el tren! 😉

Cada vez que encontraban alguna plaza venían a buscarnos y decían: _Que vengan tres, ahora dos… etc 

Ya sólo quedábamos cuatro personas cuando vinieron a por Maribel y a por mí. Maribel se quedó en una litera de las del pasillo y yo pasé a la única litera que quedaba libre el compartimento más cercano.

Abrí la cortinilla del departamento y me metí, una familia dormía plácidamente. 

 Mi litera era una de las del medio y ví como unas sábanas revueltas y una manta marrón de las que en la vida normal “me pican”. 

Sin protestar,  ascendí a mi litera y me introduje en aquellas sábanas usadas por sabe dios quien. Al día siguiente me enteré de que había que pedirle las sábanas al personal del tren y que te las daban en una bolsa cerrada. Así que sentí un poco de asco cuando me enteré , pero no tanto como hubiera sentido en una situación normal ¡Una se va curtiendo! ;D

Bárbara en su litera

Bárbara en su litera

Ángela emocionada ;)

Ángela emocionada 😉

La verdad es que,  dormí bien mi primera noche en tren en la India.

Mis vecinos se levantaron temprano y salieron impecables del vagón, tengo que decir que esto es algo que admiro de los indios y sobre todo de las indias. Dá igual donde duerman, por la mañana se arreglan un poco el sari y salen perfectas ¡Parecen princesas de las de verdad! (Cuando digo de las de verdad, por supuesto me refiero a las de Disney!)

Yo retomé mi sueño hasta que de pronto sentí una presencia. Era Amit que supongo que venía a ver como habíamos pasado la noche… Pero como Amit al principio no hablaba mucho y sólo me dijo _¡Hola!  Yo entendí que era la hora de levantarnos, que nuestro destino estaría cerca,  y ¡me levanté! Luego supe que todavía quedaban casi dos horas de viaje y me arrepentí de levantarme de aquellas sábanas sucias aunque acogedoras  😉 

 Creo que Amit se aburría porque no tenía sueño, así que charlamos durante el par de horas que nos quedaban de viaje.

Charlas mañaneras

Despertando en el tren

Despertando en el tren

 Amit es un chico casi perfecto, y luego os diré porque es CASI… 

Aunque duerma en un vagón de tren, se levanta impecable como el resto de los indios. Amit siempre está impecable, es muy amable, agradable y siempre aparece cuando lo necesitas, se presenta de repente y te soluciona cualquier cosa.  Amit tiene un pequeño problema con el español, pero si os digo la verdad ;  creo que no lo necesita, porque tiene esa capacidad para entenderlo todo que supera  cualquier barrera lingüística.

Aquel día me enseñó unas cuantas palabras en Hindi y contestó a todas mis dudas… que eran muchas. 

 Creo que ya estaba iniciando mi proceso de indianización y como una buena neo-india,  tenía que hacer muchas preguntas 😉

Andenes de la estación de Pushkar

Andenes de la estación de Pushkar

 

Aprendiendo a regatear en Pushkar

Superada nuestra primera noche en tren mucho mejor de lo esperado y después de  recorrer unos cuantos kilómetros en  furgoneta por carretera siempre con la boca abierta y la cámara preparada en todo momento para fotografiar ; monos, vacas, motos ocupadas por tres o cuatro pasajeros, rickshaw, “tutus”… camiones llenos de gente que saludan,  elefantes en la cuneta y camiones que van por el medio de la carretera… LLegamos a nuestro Hotel en Pushkar. 
Nuestro hotel en Pushkar.

Viajar en la India resulta siempre sorprendente y supone un verdadero espectáculo, además de un riesgo.  LLegar a casa cada noche es algo casi milagroso. 

El Hotel era de estilo puramente indio… Como un castillo,  con las fachadas pintadas con motivos tradicionales;  elefantes y bailarinas.  Todas las habitaciones daban a un con un enorme jardín donde paseaban alegremente una familia de dálmatas , los padres y un cachorrito que aprovechaba para dormir  a la sombra de cualquier arbusto.

Un montón de trabajadores vestidos de azul, se encargaban de que todo estuviera limpio y perfecto. No había mucho movimiento en el hotel,  pero conocimos a un grupo de chilenos,  que estaban de paso para ir al Himalaya, y que luego volveríamos a encontrarnos en Jaipur.
El plan para esa tarde era ir al Lago de Pushkar y al mercado.  Amit no vino, sólo Ankit nos acompañó y se notaba como algo cansado. Una noche en tren sin dormir demasiado y pendiente de nueve mujeres que no paran, no puede resultar fácil.
Bajamos andando desde el hotel y por el camino nos encontramos;  vacas, cerdos, monos… y hasta con  una turista japonesa que nos preguntó en que hotel estábamos, al verla sóla le pregunté si quería venir con nosotros… Nos dijo que no. Luego ya vimos que  había ligado. La esperaban unos cuantos chicos de la zona en moto y ella parecía feliz.
Monos en Pushkar
 Ankit nos llevó al Lago de Pushkar donde la gente acude a purificarse. Es un sitio tranquilo donde tienes que caminar descalzo hasta la escalinatas desde donde ves a la gente bañándose y alguna vaca que pasea tranquila, es realmente bonito. Allí se nos  acercaron un par de chicos  que nos hablaron en hindi , alguna de nosotras,  le dijo “no”, pensando quizás que nos había pedido dinero y  los chicos se marcharon educadamente.  Le pregunté a Ankit que había dicho el chico y él me dijo que nos había preguntado si podía sacarse una foto con nosotras. ¡Por favorrr! ¡Qué vuelva!  Me sentí fatal…Pero luego esta situación se repetiría durante todo el día , hasta  acabar cansadas de tanto posar.
Lago de Pushkar
El mercado fue una locura;  Regateamos y  regateamos  y acabé comprándome cosas que no necesitaba. También regateaba para otras y me moría de risa… De repente era como si el regateo saliera de mi interior de modo natural , los años de regateo de mis antepasados comerciantes , habían dejado una clara impronta genética en mí  😉 ¡Cómo la vida misma!!
Me compré un sari, una falda, regalos…Y mientras las compras proseguían, la gente se paraba a mirarnos y  algunos nos pedían que nos sacaramos fotos con ellos. A veces venían sonrientes y te lo pedían sin más, otros te daban la mano y luego nos colocábamos en familia para la foto y sonreíamos mirando al pajarito.  Otras veces,  supongo que serían los  más tímidos,  nos sacaba la foto discretamente con el móbil  sin pedírnoslo y cuando los pillabas, disimulaban.  Algunas madres nos ponían a su bebé en brazos para la foto. Todo nos resultaba raro pero divertido al mismo tiempo y hacía que nos sintiéramos como si  fuéramos famosas!
A las ocho y media habíamos quedado con Ankit y Amit para ir a cenar y cuando llegamos mientras le contábamos nuestra experiencia en el mercado,  un chico se puso en el medio de la conversación mirándonos atentamente.  Le pregunté a Ankit si aquello era normal y si pedirnos fotos era también algo usual allí.  Ankit nos contó que muchas de esas personas venían de aldeas y no habían visto nunca a gente que no fuera india , por eso nos miraban tanto y nos hacían fotos,  para enseñarlas a su familia  a su regreso a casa.
 A decir verdad, nos hicieron sentir especiales!
Gente sacándonos fotos 🙂
Para hacer las mejores compras, sin duda Pushkar.
Ambiente en las calles de Pushkar.
Para acabar nuestra visita a Pushkar, una cena perfecta. 

Cenamos en  la terraza de un restaurante que hace unas pizzas que están riquísimas en un horno de leña.
Sólo estábamos nosotros y un chico español que se sentaba sólo en otra mesa.
De repente empezó una tormenta que no hizo más que convertir aquella cena tan especial, en una cena aún más especial.
Primero se fue la luz por un momento y luego  tuvimos que cambiarnos de sitio porque la terraza estaba cubierta pr una especie de cáñamo y había algunas goteras,  pero el espectáculo era digno de ver.
Cenando las pizzas más ricas de la India
    Al  terminar la cena, Amit nos engañó diciendonos que él  sabía como poner un sari 😉 Y le puso a Ángela el sari que se había comprado , luego yo le ayudé a Amit a ponerse el mío. ¡Estaban los dos guapísimos!
Amit estrenando mi sari y Angela estrenando el suyo 😀
 Luego Ankit nos enseñó algunos dibujos que hace su padre y para continuar con la perfección de la noche, justo en el momento en que salíamos para el Hotel dejó de llover y  hasta las calles parecían secas.
¡Nunca había disfrutado tanto de una tormenta!