
Regreso de viaje y esta vez lo hago con una sensación extraña…Han sido dos viajes seguidos; sin interrupción, sin descanso… Aterrizaba en Madrid procedente de Zagreb (Croacia), el día 9 y el día 10 a mediodía ya estaba volando a Luxor para iniciar un crucero por el Nilo hasta Aswuan… y de allí, al Cairo.
Aunque Croacia me ha parecido un país precioso, no tengo la sensación de que haya sido un gran viaje… me quedo con lo bueno; que siempre hay cosas buenas… pero sobre todo me quedo con esa gota que colmó el vaso y a la que siempre hay que estarle agradecida; porque esa gota es la que te ayuda a salir del vaso e iniciar un nuevo camino… más bien habría que llamarle; la gota liberadora! 🙂
Después de Croacia, vinieron unas horas en Madrid tratando de arreglar algunos cabos sueltos para embarcarme en el viaje a Egipto…El reencuentro con un viaje de aventura de esos que reúnen todo lo que me gusta de viajar; de los que te remueven por dentro, te mantienen alerta y cambian tu forma de ver la vida… de esos lugares tan caóticos y diferentes a los de tu vida cotidiana, que te hacen espabilar y sentirte más viva… y en los que he conocido a gente diferente y especial, que siempre es lo mejor que me traigo de los viajes.
Y sí, claro que me duele ver la pobreza y el caos… Me duele ver a los niños tratando de venderme lo que sea para ganarse la vida desde pequeños, tratando de engañarme para quedarse con algún euro… Y ni trato de compararlos con los de aquí, que también tienen sus problemas; tan alejados del mundo real; secuestrados por tik tok y por el consumismo excesivo; sin apenas enterarse de que son unos privilegiados y de que la mayor parte de la población mundial ni siquiera tiene la fortuna de tener comida y cama garantizadas, ni la suerte de poder ir al colegio cada día para relacionarse y aprender… En estos países, porque ya me pasó en Marruecos; siento que los niños «están hechos de otro material» ; mientras hablo con ellos me sigue sorprendiendo su autonomía, su independencia…que sean unos auténticos emprendedores; que hablen varios idiomas y que corran detrás de mí llamándome amiga y presentándose con una sonrisa _ Yo soy Omar, yo soy Kiya… _Tú como te llamas? No te agobio,te espero y me compras algo a la vuelta… Son tan listos, tan maduros… que tengo la sensación de que las carencias económicas y la falta de sobreprotección parental es direcamente proporcional al nivel de espabilación; con 10 o 11 años, ya parecen estar preparados para sobrevivir en este mundo.
Alguien durante el viaje nos preguntó: «¿No habéis pensado en la putada que habría sido nacer aquí siendo mujer?»_Pues sí, lo pienso muchas veces y siempre llego a la misma conclusión: El nacer en uno o en otro lugar marca tu vida, te suma o te resta oportunidades o incluso puede despojarte de algo tan inherente al ser humano como es la libertad… Es todo tan injusto, como fruto de la casualidad. Por eso me gusta ser consciente en todo momento y no me gusta evadirme; si así fuera, me iría a un resort todo incluído y ni saldría de allí… Así que; sabiendo que es solo una cuestión de suerte; también sé que ningun ser humano se merece ser tratado con lástima ni de forma condescendiente; las condiciones han sido diferentes pero somos exactamente lo mismo y las diferentes realidades que nos han tocado vivir, no forman parte de nuestra esencia, solo son el contexto.
Este gusto, o más bien interés, por disfrutar conociendo las diversas realidades, me parecía algo de lo más normal… pero últimamente hablando de libros con otras personas, he descubierto que no hay tanta gente como creía, a las que les gusten las historias basadas en hechos reales, donde sufres con los protagonistas… la mayoría de lectores me dice que solo buscan entretenerse y pasar el rato… echarse unas risas! Y así es cómo he descubierto, que quizás tenga una cierta adicción a conocer otras formas de vida y sobre todo a conocer otras realidades… También soy consciente de que vivo en lo que es para mí; el lugar más bonito del mundo 😉 en un ambiente totalmente amigable, rodeada de naturaleza y de pájaros cantores… así que sé que finalmente siempre voy a regresar a mi refugio de paz… pero me gusta estar al tanto de lo que pasa fuera, porque creo que aquí hemos venido a jugar!! Y no a tratar de evadirnos!! 😉