La niña de los ojos de agua

Esto bien podría ser un cuento, pero la verdad es que está basado totalmente en una historia real, así que pasará a ser una de esas historias de personas que me voy encontrando por el mundo, aunque por discreción y por respeto a las protagonistas, no usaré su nombre real.

Hace ya muchos años, allá por el 2014, viajé a India con el fín de recorrer el triángulo dorado (Delhi, Agra, Jaipur) y también para hacer un curso de voluntariado en una ONG española ubicada en Benarés, esa ciudad que para mí, ya no ha vuelto a ser Benarés y será para siempre Varanasi… Fue una gran experiencia sobre la que he escrito mucho; un viaje muy deseado y que llegó como agua de Mayo; dándole la vuelta a muchas cosas en mi vida y en mi cabeza… Durante el tiempo que estuve en Varanasi, conocí a mucha gente que llamó especialmente mi atención; entre ellas una madre y su hija, la niña tendría nueve o diez años de edad. Las dos españolas y con unos ojos de un color indefinido que luego sólo he encontrado en el agua de algún cenote mexicano. La madre tenía una larga experiencia en viajes por el mundo y cuando le hablamos de nuestras dudas entre tomar o no tomar malarone, un medicamento antipalúdico utilizado para la prevención y el tratamiento de la malaria, nos contó que ella había pasado la malaria en varias ocasiones mientras vivía en África y había sobrevivido sin secuelas.

Era una persona de aspecto algo místico; se vestía con ropa tradicional india (Salvar Kurti) y llevaba el pelo en una trenza que le llegaba hasta el final de la espalda… hablaba con mucha calma y siempre mantenía una leve sonrisa. Había llegado como voluntaria a la ONG y le había gustado tanto la ciudad y el ambiente; que se había quedado a trabajar allí en el departamento de finanzas. Aunque no tuvimos demasiada relación con ella, dió lugar a alguna que otra conversación con mi compañera de viajes por India, Bárbara.

Yo siempre he sido muy positiva y bastante idealista; así que para mí aquella niña era una afortunada porque con solo 9 ó 10 años ya hablaba inglés e hindi además de español y estaba viviendo una súper experiencia que muy pocos niños tienen; inmersa en una cultura tan diferente a la suya y rodeada de voluntarios de diferentes partes del mundo… Iba a un colegio de Varanasi donde se enseñan valores y como respetar el mediambiente, que además estaba en una localización ideal; un oasis dentro de la caótica ciudad de Varanasi.

Bárbara, sin embargo, me decía que le parecía un crimen lo que se le hacía a aquella niña y que ella la veía triste…La verdad es que sus ojos de agua denotaban cierta tristeza y pocas veces sonreía, aunque su madre se preocupaba mucho por su bienestar… El día que compartimos mesa con ella en el comedor de la ONG, le preguntamos si era feliz allí y ella nos respondió que prefería vivir en Madrid, que cada verano visitaba a sus abuelos durante las vacaciones y no le apetecía regresar a India.

Aunque la niña con los ojos de agua vestía con ropa tradicional de India, igual que su madre, destacaba en las calles de Varanasi; ya no solo por el color de sus ojos… también por el color de su piel y de su cabello castaño claro, algo muy poco habitual en esa zona de India. Un día nos dijo que ella lo que quería era salir a jugar a la calle con los otros niños, pero su madre no la dejaba porque le daba miedo. Lo entendí perfectamente, porque a mí también me hubiera dado miedo; muchas veces hasta sentíamos miedo por nosotras mismas; miedo a que nos atropellara un tuktuk o un rickshaw, miedo a que nos arrollara una manada de búfalos de los que pasaban corriendo por las estrechas calles de Varanasi para ir a bañarse en el Ganges o incluso miedo a que algún desaprensivo pudiera hacerle algo… Y es que las calles de India, cuando piensas en una niña y más aún occidental, no dan ninguna confianza… Así que la niña de los ojos de agua se crió entre el colegio y la ONG donde trabajaba su madre y también haciendo algunas visitas a otros niños occidentales con los que iba a jugar a sus casas…

Con el tiempo me enteré de que con 13 años se plantó y le dijo a su madre que no quería vivir en India, que se iba para Madrid… y su madre tuvo que dejarla ir. Con dolor de corazón para las dos, pero ninguna estaba dispuesta a renunciar a lo que quería… Mientras que la madre se quedó en Varanasi donde trataba de iniciar un nuevo negocio y crear una ONG… la niña de ojos de agua voló a Madrid a estudiar en un instituto normal y a tratar de vivir como cualquier adolescente española.

Han pasado ya muchos años y he sabido que la niña de ojos de agua estudió Bellas artes y ahora se dedica a la moda, también diseña tatuajes y vive en una ciudad del norte de Europa con su pareja… He visto alguna foto ; mantiene sus ojos de agua y aunque se la ve bien, no ha perdido esa mirada de niña triste… Se parece mucho a su madre; pero mientras que su madre sigue manteniendo la misma apariencia; sigue usando salvar kurtas y trae el pelo largo y canoso… La niña de los ojos de agua se ha convertido en una «it girl» que se hace fotos de modelo; con tacones, piercings y uñas postizas.

Me pregunto que quedará en ella de aquellos años que pasó en una de las ciudades más caóticas , espirituales y locas de India… No sé si se habrá olvidado o si habrá regresado a aquel calor infernal de las calles llenas de polvo y miseria donde cada mañana al salir de casa para ir al cole, saludaba a una perrita que había dado luz a una camada en medio de la calle donde ella vivía. También me pregunto si será una persona fuerte y sin heridas, si su experiencia le habrá servido para algo, o si simplemente habrá decidido borrar aquella etapa de su memoria, porque aquella, no era la vida que ella quería…

  6 comentarios para “La niña de los ojos de agua

  1. Avatar de Isabelle Daude
    20 febrero, 2026 en 7:39 am

    <3

  2. Avatar de Una mirada...
    20 febrero, 2026 en 10:23 am


    Hay vidas en las que uno/una se detiene y contempla y las sigue porque es imposible poner punto final a los pensamientos/sentimientos que producen. Dejan tanta huella, ¿verdad?


    Salud y buenos días.

    • Avatar de un plan infinito
      21 febrero, 2026 en 12:03 am

      ¡Así es! Hay vidas que se comtemplan con dolor, otras con empatía, con admiración… y luego hay otras , sobre todo las de los niños…que se comtemplan desde la incertidumbre de qué les deparará el futuro… Muchas veces me sorprendo pensando en los niños que conocimos en un orfanato de Jaipur y me preguntó qué habrá sido de ellos… Ahora ya serán adultos y me preocupa cómo les habrá ido… Creo que es inevitable! 🤷‍♀️

      Muchas gracias por tu visita.

      Salud y buenas noches 😉

  3. Avatar de Lincol Martín
    21 febrero, 2026 en 5:34 am

    Qué historia tan humana y llena de matices. Me gusta cómo muestras las dos miradas: la idealista y la más crítica, y cómo al final la vida le dio voz propia a esa niña. Hace pensar en lo complejo que es decidir por otros, incluso con la mejor intención. Un relato sensible que deja preguntas abiertas y toca el corazón.

    Saludos cordiales.

    • Avatar de un plan infinito
      21 febrero, 2026 en 10:09 pm

      Lo complejo que es decidir por otros, lo complejo que es criar y educar sin tener que renunciar a la esencia de uno mismo y a sus propios deseos … Y a mí también me llamó la atención la personalidad de la niña, que tenía claro lo que no quería y tomó su decisión aunque eso pudiera hacer que se tambaleara la decisión de su madre; que por otro lado ;lo aceptó, supo soltar y seguir adelante… El mundo está lleno de personas y de vidas interesantes.

      Un abrazo y gracias por tu visita y por tu comentario 🙂

      • Avatar de Lincol Martín
        22 febrero, 2026 en 6:03 am

        Qué reflexión tan profunda la tuya… Tienes razón, decidir por otros —sobre todo cuando se trata de criar y acompañar— es un equilibrio delicado entre guiar y no imponerse, entre amar y saber soltar sin perderse a uno mismo.

        También me conmovió esa firmeza de la niña y la grandeza de la madre al aceptar y seguir adelante; ahí hay una lección silenciosa sobre respeto y confianza.

        Gracias a ti por abrir este espacio de conversación tan humano.
        Un abrazo grande 🤗🫂🤗.

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