Trinidad, la ciudad más colorida de Cuba.

Llegamos a Trinidad y no quisimos cometer el mismo  error que en Cienfuegos, así que le preguntamos por la dirección a una persona que no era  sospechosa de ser taxista y  nos fuimos caminando a casa desde la estación.

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Trinidad fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1988 y es exactamente como sale en las fotos; una ciudad muy colorida, en la que sobre todo predominan el azul y el amarillo;  las calles están hechas con piedrecitas así que hay que tener un poco de cuidado  para no matarse… aunque siempre puedes subirte a las estrechas aceras y evitar la caída.  Trinidad parece un pueblo de cuento o un decorado de película y si no fuera porque todos sabemos que Trinidad es una ciudad, cualquiera podría pensar que es un parque temático;  como la Warner,  o Dysneyland… pero lo mejor de todo es que en Trinidad también vive gente! 😉

La casa donde habíamos reservado no podía ser mejor;  la típica construcción cubana con fachada de planta baja y rejas en puertas y ventanas. Nada más entrar, un sobrio salón con muebles de principios del siglo XX y al pasar el salón, un sorprendente patio lleno de plantas y luz; desde el patio hay unas escaleras que te llevan a las habitaciones, sólo comparables con las de un hotel con encanto. La pareja que lleva la casa, Yamilet y Alex, son dos personas amables y correctas que además  preparan unos desayunos riquísimos.

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En cuanto sales a dar tu primer paseo de toma de contacto con el lugar, descubres que Trinidad es una ciudad turística por excelencia… todo está orientado al “turisteo”. Nada más llegar a la Plaza Mayor de Trinidad,  te encuentras con la casa de la Música  y con multitud de bares y restaurantes que te ofrecen su mejores viandas… es cierto lo que no decía una pareja de catalanes que nos fuimos encontrando durante gran parte del viaje… ” Aquí abundan los representantes de representantes de mojitos”  En los alrededores de los bares hay  un montón de chicos, muchos de ellos relaciones públicas que tratan de venderte un mojito o una canchanchara aunque sean las tres de la tarde.

La plaza mayor de Trinidad también es “zona wifi” así que ahí estamos todos,  sentados en la escalinata de la plaza, tratando de comunicarnos o de colgar algo  en las redes  sociales, aunque el precio de internet en Cuba no es nada barato… últimamente ha bajado ; pasando de 2 CUCs  (dos dólares) la hora,  a 1.50 Cucs, supongo que es buena noticia… 😉

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En cuanto empieza  a sonar la música en directo, te invitan a abandonar las escaleras y a pagar la entrada por subir a una zona con mejor visibilidad desde donde escuchar la música y ver a la gente bailar…

Esto que voy a decir no sé si es políticamente correcto, ni siquiera sé si les va a gustar a muchos, pero lo cierto es que me decepcionó un poco el ambiente de baile de Trinidad … Yo soy de un pueblo de Galicia donde ha habido mucha emigración a América y en verano el pueblo  se llena de visitantes de todos lados, además siempre ha habido  fuertes lazos con Cuba y os puedo decir que en mi pueblo he vivido  noches mucho más salseras;  noches de baile loco y desenfreno , donde el bailoteo y la música lo eran todo (Compay Segundo, Beny Moré…) y donde todos bailaban al sentir la música;  sin buscar la perfección ni la maestría, sólo dejándose  llevar por el ritmo de la música y cambiando  de pareja  al final de  cada pieza… con una única máxima;  “Hasta que el cuerpo aguante o hasta que salga el sol…” 😂

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En Trinidad, había un par de bailarines bastante profesionales haciendo su exhibición, que no niego que ellos disfrutaran, pero ver a la gente bailar no es sentir la fiesta… en un momento dado, una pareja de japoneses salió a la pista a demostrar sus  académicos conocimientos de pasos de baile … se sabían cada paso, cada movimiento… y hasta saludaban después de cada pase, pero no tenían gracia ninguna, no sentían la música ni la vivían… eran como los bailarines de un joyero musical.

Aquella misma noche cenamos en uno de los restaurantes  cercanos a la plaza, un restaurante italiano con pinta elegante donde unas chicas ofrecían excursiones para conocer el parque “el cubano” Y después de hacerles algunas preguntas, parecía  que era una buena opción para el día siguiente , al menos a mí me lo parecía… recuerdo que por un buen precio nos llevaban al parque con visita a las cabañas de los campesinos y con almuerzo incluído.  Cuando llegamos a casa Alex nos preguntó si teníamos plan para el día siguiente y le dijimos que tendríamos que madrugar porque salíamos de la plaza temprano para ir  a esa excursión y él empezó a ofrecernos otras cosas y nos dejó propaganda de otras posibles actividades, la de ir a la playa ya descartada, porque en nuestros plantes estaba pasar unos días de sol, playa y relax en un Cayo…  entonces Mayca dijo _”pues podemos hacer esto” como si aquello fuera algo diferente; “esto” era más o menos lo que nos habían propuesto las otras chicas pero sin las visitas, ni el almuerzo y por el mismo precio…lo que viene siendo ir allí en taxi y luego buscarte la vida, que fue finalmente lo que hicimos.

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También había outra opción que era más lejos y que  podía hacerse a caballo después de ir en taxi hasta allí. Yo no estaba interesada en la de ir a caballo porque cuando no tienes costumbre de cabalgar, acabas fatal y con dolores… la verdad es que no me parecía ninguna ventaja lo que nos ofrecía,   pero después de habérselo preguntado a Alex y al ver que Maica estaba interesada me quedé callada… creo que cuando las chicas del restaurante nos explicaban, ella estaba haciendo otra cosa y no les había prestado atención… finalmente  madrugamos para ir con un taxista que simplemente nos llevaba hasta el parque del cubano  y encima trataba de convencernos para ir a otro parque que estaba más lejos y salía más caro, sin aclararse de si era mejor o peor… creo que fue la primera vez que Mayca y yo discutimos durante el viaje,  tenía la sensación de que como casi siempre que no estábamos atentas, nos la habían metido doblada y Mayca decía que porqué no se lo había dicho antes, y que ella no tenía compromiso con nadie… yo desde el momento en que Alex empezó a darnos explicaciones ya me lo imaginé… la idea era decirle _ Ya está, gracias! _ Ya lo hemos arreglado. Pero Mayca que creo que no había atendido las explicaciones de las chicas en el restaurante, ahora mostraba interés… y  a mí me gusta tener “buen rollo” con la gente y Alex hasta nos metía el zumo de mango que quedaba en una botellita para que nos lo fuéramos bebiendo de camino desde que le dije que el zumo de mango cubano era mi preferido… así que no iba a ser yo la que rechazara su oferta.  Es normal que en muchas casas os ofrezcan excursiones  pero mirad bien las condiciones… en Cuba todos quieren hacer negocio , el tema del turismo proporciona buenos ingresos.  La discusión duró muy poco, porque  delante del taxista  no quería discutir, no me gusta que la gente se sienta incómoda por estar entre dos que discuten y porque  total, ya no había nada que hacer y allí estabamos de camino al Cubano…

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Fijaos bien y preguntad antes, cuando vayáis a hacer una excursión, porque en Cuba para entrar en los parques hay que pagar… además del viaje tuvimos que pagar 10 Cucs más por persona  ( lo que viene siendo 20 dólares) por entrar y  estar en medio de la naturaleza, es cierto que todo requiere su mantenimiento, pero al menos a mí me resulta extraño tener que pagar por hacer senderismo por una ruta señalizada sin guía ni nada;  estoy acostumbrada a hacer senderismo por rutas igualmente increíbles y nunca había pagado nada.

 El Parque del Cubano tiene una ruta de senderismo muy bonita y además no es nada complicada, pero el calor y la humedad hacen que sudes tinta china! 😅  En medio de la ruta hay una cabaña donde vive el guardabosques y nos paramos allí para hacer algunas fotos y  charlar con él mientras preparaba su comida. Nos contó algunas anécdotas interesantes, sobre todo  como habían tenido que evacuar a algunos accidentados del parque, porque es muy difícil para un helicóptero llegar hasta allí …

la ruta finaliza en una cascada con un paisaje perfecto y que invita al baño y allí acabé yo;  pegándome un chapuzón 😀

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 A la vuelta a Trinidad pasamos  por la casa del alfarero, el artista se llama Araziel Santander y es una persona muy agradable, de esas con la que se podría estar hablando durante horas…De las paredes cuelgan sus obras, sus premios y   fotos suyas  desde sus inicios, donde se ve  un hombre  joven trabajando el barro e igualmente interesante…

Araziel nos explicó como es todo el proceso para hacer sus obras, nos enseñó el horno y nos presentó a uno de sus nietos, que trabaja con él  y también nos animó a invertir en el negocio;  decía que muy cerca de allí , en la ladera de la montaña,  hay buena arcilla… le compramos unas pulseras para llevarnos algo de recuerdo y volvimos a casa para ducharnos y prepararnos para salir a cenar, esta vez al tan recomendado por las guías; Restaurante San José.

Recorrer las calles de Trinidad por las noche es un placer; música de fondo,  casas abiertas, galerías de arte, gente tomando el fresco en la calle… perros y niños.

Nos hicieron esperar un poco porque el restaurante estaba a tope y no quedaba ni una mesa, pero valió la pena esperar;  el San José es un lugar tranquilo, bonito, con buen trato y  buena comida 😌

Nuestra visita a Trinidad estaba terminando… al día siguiente partíamos para Camaguey, sin duda alguna la ciudad más rara y sorprendente de todas las que conocimos en Cuba… una ciudad en las que nos pasó casi de todo… primero nos invitaron a abandonar una casa, luego y no sé como… fuimos a parar a una fiesta universitaria donde una chica nos hacía ojitos, y al día siguiente un taxista de bicicletas nos pidió en casamiento… 😱  en fín;  permanezcan atentos a la próxima entrada, porque Camagüey dió mucho de sí! 😉 😆

 

 

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