¿Narcisismo o Solidaridad?

Hace  ya algún tiempo, entre mis habituales “zappings de lectura on line” me encontré con un artículo que me llamó la atención;  criticaba la moda de presumir de hacer voluntariado que consiste en poner fotos de perfil en las redes sociales en la que el protagonista aparece  rodeado de niños de África o de Ásia…

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Esta es la mía. Totalmente asumida 🙂

El  título del primer texto que leí era #IsntagrammingAfrica;  tras él  se escondía la historia de una voluntaria en África y el amargo sentimiento de haber sido utilizada para publicitar  un proyecto de voluntariado en  el que además de tener que pagar por  ayudar,   la protagonista llega a considerar como parte del programa el  regresar a  casa con fotos en las que apareces rodeada de niños locales.  Como me interesó el tema seguí indagando y me encontré con todo tipo de estudios :O  Por supuesto  todos ellos hechos en Universidades Americanas, sobre el narcisimo y la motivación que nos lleva a comprometernos con una causa o  una organización de voluntariado.

Al final… Sacas mil y una conclusiones , que he tratado de ir ordenando también en mi cabeza 😉

Vivimos en una sociedad claramente narcisista fruto de los cambios  sociales y esto ha llegado a convertirse  en casi una epidemia;  donde lidera la  autopromoción y materialismo. Ya no es sólo que sobreestimemos nuestras habilidades, además sentimos una necesidad excesiva de admiración y afirmación. Esa admiración y afirmación que se ve traducida en los tan buscados “Me gusta”

Somos narcisistas y nos gusta exhibir lo que hacemos, o lo  que consideramos lo mejor de nosotr@s mism@s.

Pertenecemos ya a un tipo de “Sociedad Instagramming”, en la que es casi imposible que salgas a cenar sin que publiques al momento la consiguiente foto de la mariscada 😉 

Hay incluso gente que cuelga su foto cada día,  esa que se hacen justo al salir del ascensor cada mañana!  Y no estoy hablando sólo de adolescentes! 😉 Si nos paramos por un momento a observar los perfiles de las redes sociales, veremos que abundan las típicas imágenes de playa donde salen tus piernas y al fondo un precioso paisaje vacacional, la foto en la que apareces vestid@ con tus mejores galas cuando asistes a la boda de tu prima, la romántica foto de boda o de enamorados, la de tus hijos por supuesto, preciosos! 😀 … O las fotos de viajes; tú delante del Machu Pichu, tú delante del Taj Mahal, tú delante de la Torre Eiffel… en la muralla China o sosteniendo la Torre de Pisa 😀  Por no hablar de la típica foto en la que apareces acariciando con cautela a un pobre tigre harto ya de tanto posar, durante un viaje  a Thailandia. Las fotos de nuestros perfiles tratan de mostrar lo que queremos vender de nosotro mismos; promoción pura y dura!

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Hacemos fotos todo el tiempo… Haciendo foto!

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Enseñando foto a los protagonistas! 😀

Asumido el toque narcisista de cuando muestras la foto de una experiencia solidaria o de voluntariado, la verdad que no me parece tan grave;    al fin y al cabo estás ayudando a hacer publicidad de un proyecto, lo que hará que más gente quiera visitarlo o quiera contribuír con sus aportaciones… También he visto que hay gente que critica las visitas a estos proyectos solidarios porque piensan que puede afectar  en negativo a la gente local. Antes de visitar un proyecto solidario debes de recibir una información e instrucción adecuada; creo en las normas y en el respecto…y cuando vas a visitar a un grupo humano si quieres llegar a  la gente; has de intentar adaptarte a su modo de vida y sobre todo respetar sus costumbres; obviamente no mostrarte superior ni  protector, porque no lo eres. Liberarte de prejuícios e ir con la mente abierta para aprender y disfrutar;  para un socio o un colaborador de  cualquier  proyecto solidario la posibilidad de ir a visitarlo es una experiencia única; es constatar e primera línea como se emplean  los fondos y la cantidad de sensaciones que te aporta ese momento son casi inexplicables y  hacen que te sientas terriblemente bien.

Una vez más recurro a mi último profesor de filosofía Sergio Vences, que un día nos dijo que todo lo que hacemos lo hacemos por egoísmo;  pensando en nuestra propia felicidad… Incluso cuando ayudamos a otros, lo hacemos porque nos hace sentirnos mejor 🙂

Pero habría que añadir que cuando ayudas a alguien, además de sentirte bien,  esto tiene  una repercusión  y  hace sentir bien a otro. Así que en términos puramente económicos , ¡resulta más eficiente! ¡Conseguimos hacer felices a más gente! 😉

:)

Cuando cuelgas una foto en tu perfil en la que apareces en el marco de una acción solidaria es porque te sientes orgullos@,  te sientes más humano, te sientes feliz y te apetece compartirlo. No sé si la sensación que te produce es exactamente la misma que  cuando cuelgas tu foto conduciendo un Maserati, montando en camello por el desierto o  tumbad@ en la hamaca de un hotel de lujo…pero en todo caso; ¿Qué puede haber de malo en esto? Y sobre todo… ¿Por qué tendrían que importarnos los juícios de valores que se hacen sobre nuestras fotos  de perfil?  😉

“Ni  creer en Dios  te hace ser mejor persona ni  ser ateo te convierte en una persona más inteligente…”

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El Viaje Solidario, nada es comparable a esta nueva forma de viajar

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Hoy en día  proliferan los viajes solidarios en la red a los destinos más exóticos e interesantes.

Cuando hablamos de viaje solidario nos referimos a un nuevo concepto en el que se mezcla turismo y solidaridad.

Se trata básicamente de conocer la realidad del país que visitas, fomentando el intercambio cultural, hospedándote en alojamientos que contribuyan a su crecimiento sostenible y si lo deseas teniendo contacto con los proyectos de cooperación que allí se lleven a cabo.

Pero la verdad es que un viaje solidario ofrece mucho más que eso. En realidad un viaje solidario es una experiencia única por intensa, emocionante  y completa .Te puedo asegurar desde mi experiencia, que  ningún otro tipo de  tipo viaje te aportará tanto, en tan poco tiempo.

Un hotel puede ofrecerte un gran servicio y un trato amable, pero nunca obtendrás las emociones que recibes al alojarte en un proyecto de cooperación, como bien podría ser un orfanato en Jaipur, India …

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Nada es comparable con las  sonrisas mañaneras de los niños que te saludan “Namaste didi” (Buenos días hermana)  cuando pasas a lavarte los  dientes. Niños que te aconsejan sobre el desayuno o te regalan un collar hecho por ellos con flores de jazmín cuando llegas la comedor y se hacen una foto contigo. Te miran y te sonríen mientras compartes con ellos la comida… Juegas con los perros, tiendes las toallas a secar o te dás un paseíto por el jardín mientras ves a los niños jugar o meditas con ellos, cuando llega la hora de la meditación y los ves salir  impecables con su uniforme, preparados para ir al colegio.

Además de la aventura que supone una inmersión total en otra  cultura, con todo el conocimiento que esto te aporta que ya de por sí no tiene precio , el saber  que con lo que has pagado por tu alojamiento estás contribuyendo a que la vida y la educación  de esos niños o de otros proyectos continue e incluso  mejore y sientes  una enorme satisfación. 

¡ Nunca un hotel podrá aportarte tanto!

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Hay montones de viajes solidarios en África , Asia y América…  un auténtico plan infinito! ¡Me  encantaría poder  hacerlos todos! 😃

Open Eyes – Viajes Solidarios en India

Afrikable- Vacaciones Solidarias

El próximo mes de  Septiembre, hará ya un año que me embarqué en un viaje de este tipo a la India.

Os invito a conocer mi experiencia única en un Viaje Solidario de primera mano y con la publicación  de un post diario , no os lo perdáis, vale la pena!

¿Quién  se anima a venir conmigo? ¡SÍGUEME!! 😉

¡Todo el viaje aquí! 🙂 Delhi, Pushkar, Jaipur, Agra, Varanasi

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Vatsalya, un lugar especial

Vatsalya, significa madre amorosa o madre incondicional en Hindi , y eso es  Vatsalya.
Un centro de acogida para niñas y niños sin padres o cuyas familias no pueden cuidarlos.
Vatsalya es el gran proyecto iniciado en el año 2000 por Jaimala y su marido Hitesh Gupta . Es una especie de  poblado formado por varias  construcciones ; dormitorios, cocina, baños, colegio y hasta un centro de meditación y una pista para practicar deporte.
En Vatsalya se recogen  desde bebés hasta chicas de 17  años  y se preparan para la vida, se le dá formación y sobre todo un buen ambiente familiar , para que mejore su autoestima.
Visitando a los niños en el colegio Vatsalya.
Colegio Vatsalya.
En el colegio.

Mientras nos enseñaban el centro, nos comentaron que los hombres , ni siquiera los que trabajan ahí, pueden pasar a la zona donde están los dormitorios de los niños. Esto te lleva pensar que hay un problema en esa sociedad , un problema silencioso,  del que no se habla, pero si se toman estas medidas será  por algo. La medida no soluciona el problema , pero los niños, que son lo más importante y lo más vulnerable, están más seguros.

Los niños en Vatsalya , tienen una vida totalmente organizada; se levantan , desayunan, van al colegio  con otros niños que vienen de las aldeas cercanas,  practican deporte,  hacen meditación a las siete de la tarde, luego cenan y se van a dormir. 

Centro de meditación de Vatsalya
Vatsalya es un lugar idílico donde los niños juegan con los tres perros que viven allí y hacen collares de flores de jazmín para regalar a sus amigas,  en Vatsalya todos te llaman Didi que en Hindi significa hermano mayor y desde que llegas te sientes como en tu propia casa.
Conociendo el centro.
Con Geeta y Prasanna 🙂 two wonderful women.
Llegamos a Jaipur tras algunas horas de viaje en furgoneta y después de comer,  nos despedimos de Ankit que volvía Delhi en autobús. Me dió pena, soy de ese tipo de personas que odio las despedidas, pero me animé al saber que lo volveríamos a ver en Delhi, el día de nuestra vuelta a España. Además Ankit nos regaló una postal con un  dibujo sobre tela para cada una y yo le pedí que escribiera algo en Hindi por detrás. El mío es un elefante y lo tengo aquí conmigo,  encima de la mesa,  aún no he encontrado el sitio donde ponerlo 🙂
Cuando te vas acercando a Vatsalya tienes el presentimiento de que algo muy grande va a aparecer al final del camino.  Para llegar a Vatsalya hay que dejar la carretera y adentrarse en una especie de selva con hierba  altísima,  por donde sólo queda el espacio justo para que pase una furgoneta. 
Tomando un chai nada más llegar a Vatsalya en compañía de Pepsy.
Un chico abrió la cancilla y entramos en esa especie de poblado formado por varias edificaciones con árboles y una pista de juegos grande donde los niños hacían deporte y dos perritos blancos y uno de color chocolate venían también a recibirnos.
Allí nos esperaba Anna vestida con  kurti negro y con unos pendientes de nácar. Nos  contó que se había pasado 20 horas en tren y depués de unos días con fiebre,  no se encontraba todavía demasiado bien.
Nos enseñó donde íbamos a alojarnos, una especie de bungalow con tres secciones;  la nuestra era la más grande y tenía varias filas de literas donde pasaríamos la noche. Nos enseñó los baños, que eran muy básicos pero prácticos y nos fue presentando a la gente.
Ana, Estrella y Rocío en el dormitorio para invitados de Vatsalia.
A las siete llamaron  al centro de meditación y fuimos a meditar con los niños. El centro de meditación es un sitio precioso ; un espacio abierto de forma circular y pintado de  colores vivos ,  cubierto con una estructura ligera.  Luego ví que también que en los dormitorios tienen una zona de juegos en el medio de las literas que es una colchoneta también de forma circular , a la que los niños saltan desde sus camas. ¡Me encantan los círculos!
Uno de los dormitorios de los niños en Vatsalya.
 Los niños en Vatsalya viven felices, nunca hubiera imaginado un orfanato así. 

Es un proyecto quizás fruto de mucho estudio y de muchos esfuerzos, pero es al fín un sitio agradable. De vatsalya me quedo con todo;  con Geeta la coordinadora , con Praxana, con Ziya…con Missery y Pepsy,  el perrito bautizado por los niños y que es además de un  compañero de juegos su gran protector. ¡Me quedo con todos aunque no pueda recordar sus nombres!

Bailando salsa con lso niños en el centro de meditación  ;D
Los niños están muy bien educados y son felices ,  no podría decir nada malo de Vatsalya.
Desayunando con los niños en Vatsalya
Pepsy y Misery
Ziya fregando  su plato y su vaso.

Durante los dos días que estuvimos con ellos, desayunamos o cenamos  juntos y al terminar  todos hacíamos cola para lavar nuestros platos y vasos. Luego hicimos actividades con los niños y hasta fuimos a visitarlos al colegio.

En Mates: la tabla de sumar y restar. Yo no la conocía 8)
 El reparto de responsabilidades es sencillo;  las niñas mayores y los niños pequeños pueden compartir habitaciones hasta una edad  determinada no sé si doce o catorce, en la que los  chicos deben de pasar a habitaciones sólo para chicos y las chicas, pueden seguir con los niños pequeños , los mayores cuidan del resto.
En Vatsalya también hay una tienda de artesanía con cosas preciosas  hechas por mujeres de las aldeas cercanas , se llama Anoothi. Una parte de las ganancias de la tienda va para el proyecto.
Durmiendo al aire libre en Vatsalya.
La primera noche que dormimos en Vatsalya hacía tanto calor que Anna nos ofreció dormir fuera y pensamos que sería buena idea. Así que Ángela, Bárbara, Estrella, Carmen, Maribel y yo sacamos nuestras camas fuera para dormir bajo las estrellas.
 Pero cuando empezábamos a dormir,  fuimos atacadas por una extraña bestia negra que ni siquiera pudimos ver bien . Los perros Missery y Pepsy salieron a defendernos y espantaron a la “Horrible bestia” 😉   pero luego siguieron nerviosos, ladrando y tratando de protegernos. A mí hasta me acompañó Pepsy al baño.
Al final, acabamos cogiendo el colchón y entrando a dormir a las literas con el resto.
Con Jaimala en Jaipur, Hitesh es el autor de la fotografía.

Mas tarde, ya el día que dejábamos  Jaipur, comocimos a Jaimala y a su marido.
Jaimala no decepciona; es una mujer carismática , fuerte y con carácter , con un gran dominio de habilidades sociales. Habla claro , se muestra tranquila y termina cada frase con una sonrisa.

Hitesh, Jaimala Y Anna el día que dejamos Jaipur.

Una vez que has conocido Vatsalya , cuando luego conoces a Jaimala y a Hitesh sabes que no podrían ser de otra forma.