Vatsalya, un lugar especial

Vatsalya, significa madre amorosa o madre incondicional en Hindi , y eso es  Vatsalya.
Un centro de acogida para niñas y niños sin padres o cuyas familias no pueden cuidarlos.
Vatsalya es el gran proyecto iniciado en el año 2000 por Jaimala y su marido Hitesh Gupta . Es una especie de  poblado formado por varias  construcciones ; dormitorios, cocina, baños, colegio y hasta un centro de meditación y una pista para practicar deporte.
En Vatsalya se recogen  desde bebés hasta chicas de 17  años  y se preparan para la vida, se le dá formación y sobre todo un buen ambiente familiar , para que mejore su autoestima.
Visitando a los niños en el colegio Vatsalya.
Colegio Vatsalya.
En el colegio.

Mientras nos enseñaban el centro, nos comentaron que los hombres , ni siquiera los que trabajan ahí, pueden pasar a la zona donde están los dormitorios de los niños. Esto te lleva pensar que hay un problema en esa sociedad , un problema silencioso,  del que no se habla, pero si se toman estas medidas será  por algo. La medida no soluciona el problema , pero los niños, que son lo más importante y lo más vulnerable, están más seguros.

Los niños en Vatsalya , tienen una vida totalmente organizada; se levantan , desayunan, van al colegio  con otros niños que vienen de las aldeas cercanas,  practican deporte,  hacen meditación a las siete de la tarde, luego cenan y se van a dormir. 

Centro de meditación de Vatsalya
Vatsalya es un lugar idílico donde los niños juegan con los tres perros que viven allí y hacen collares de flores de jazmín para regalar a sus amigas,  en Vatsalya todos te llaman Didi que en Hindi significa hermano mayor y desde que llegas te sientes como en tu propia casa.
Conociendo el centro.
Con Geeta y Prasanna 🙂 two wonderful women.
Llegamos a Jaipur tras algunas horas de viaje en furgoneta y después de comer,  nos despedimos de Ankit que volvía Delhi en autobús. Me dió pena, soy de ese tipo de personas que odio las despedidas, pero me animé al saber que lo volveríamos a ver en Delhi, el día de nuestra vuelta a España. Además Ankit nos regaló una postal con un  dibujo sobre tela para cada una y yo le pedí que escribiera algo en Hindi por detrás. El mío es un elefante y lo tengo aquí conmigo,  encima de la mesa,  aún no he encontrado el sitio donde ponerlo 🙂
Cuando te vas acercando a Vatsalya tienes el presentimiento de que algo muy grande va a aparecer al final del camino.  Para llegar a Vatsalya hay que dejar la carretera y adentrarse en una especie de selva con hierba  altísima,  por donde sólo queda el espacio justo para que pase una furgoneta. 
Tomando un chai nada más llegar a Vatsalya en compañía de Pepsy.
Un chico abrió la cancilla y entramos en esa especie de poblado formado por varias edificaciones con árboles y una pista de juegos grande donde los niños hacían deporte y dos perritos blancos y uno de color chocolate venían también a recibirnos.
Allí nos esperaba Anna vestida con  kurti negro y con unos pendientes de nácar. Nos  contó que se había pasado 20 horas en tren y depués de unos días con fiebre,  no se encontraba todavía demasiado bien.
Nos enseñó donde íbamos a alojarnos, una especie de bungalow con tres secciones;  la nuestra era la más grande y tenía varias filas de literas donde pasaríamos la noche. Nos enseñó los baños, que eran muy básicos pero prácticos y nos fue presentando a la gente.
Ana, Estrella y Rocío en el dormitorio para invitados de Vatsalia.
A las siete llamaron  al centro de meditación y fuimos a meditar con los niños. El centro de meditación es un sitio precioso ; un espacio abierto de forma circular y pintado de  colores vivos ,  cubierto con una estructura ligera.  Luego ví que también que en los dormitorios tienen una zona de juegos en el medio de las literas que es una colchoneta también de forma circular , a la que los niños saltan desde sus camas. ¡Me encantan los círculos!
Uno de los dormitorios de los niños en Vatsalya.
 Los niños en Vatsalya viven felices, nunca hubiera imaginado un orfanato así. 

Es un proyecto quizás fruto de mucho estudio y de muchos esfuerzos, pero es al fín un sitio agradable. De vatsalya me quedo con todo;  con Geeta la coordinadora , con Praxana, con Ziya…con Missery y Pepsy,  el perrito bautizado por los niños y que es además de un  compañero de juegos su gran protector. ¡Me quedo con todos aunque no pueda recordar sus nombres!

Bailando salsa con lso niños en el centro de meditación  ;D
Los niños están muy bien educados y son felices ,  no podría decir nada malo de Vatsalya.
Desayunando con los niños en Vatsalya
Pepsy y Misery
Ziya fregando  su plato y su vaso.

Durante los dos días que estuvimos con ellos, desayunamos o cenamos  juntos y al terminar  todos hacíamos cola para lavar nuestros platos y vasos. Luego hicimos actividades con los niños y hasta fuimos a visitarlos al colegio.

En Mates: la tabla de sumar y restar. Yo no la conocía 8)
 El reparto de responsabilidades es sencillo;  las niñas mayores y los niños pequeños pueden compartir habitaciones hasta una edad  determinada no sé si doce o catorce, en la que los  chicos deben de pasar a habitaciones sólo para chicos y las chicas, pueden seguir con los niños pequeños , los mayores cuidan del resto.
En Vatsalya también hay una tienda de artesanía con cosas preciosas  hechas por mujeres de las aldeas cercanas , se llama Anoothi. Una parte de las ganancias de la tienda va para el proyecto.
Durmiendo al aire libre en Vatsalya.
La primera noche que dormimos en Vatsalya hacía tanto calor que Anna nos ofreció dormir fuera y pensamos que sería buena idea. Así que Ángela, Bárbara, Estrella, Carmen, Maribel y yo sacamos nuestras camas fuera para dormir bajo las estrellas.
 Pero cuando empezábamos a dormir,  fuimos atacadas por una extraña bestia negra que ni siquiera pudimos ver bien . Los perros Missery y Pepsy salieron a defendernos y espantaron a la “Horrible bestia” 😉   pero luego siguieron nerviosos, ladrando y tratando de protegernos. A mí hasta me acompañó Pepsy al baño.
Al final, acabamos cogiendo el colchón y entrando a dormir a las literas con el resto.
Con Jaimala en Jaipur, Hitesh es el autor de la fotografía.

Mas tarde, ya el día que dejábamos  Jaipur, comocimos a Jaimala y a su marido.
Jaimala no decepciona; es una mujer carismática , fuerte y con carácter , con un gran dominio de habilidades sociales. Habla claro , se muestra tranquila y termina cada frase con una sonrisa.

Hitesh, Jaimala Y Anna el día que dejamos Jaipur.

Una vez que has conocido Vatsalya , cuando luego conoces a Jaimala y a Hitesh sabes que no podrían ser de otra forma.

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Una cena inolvidable :)

Durante nuestra estancia en Vatsalya fuimos de invitados a cenar a la casa de una de las mujeres que trabajan en Annothi. Esa mañana en Jaipur compramos una caja de dulces para llevarles.
Recuerdo  esa noche,  como una de las noches más divertidas del viaje.
Confieso que tenía miedo a la comida… Antes de viajar a la India los médicos te dicen tantas cosas y te dan tantos consejos que al final tienes miedo de que todo te envenene y nadie quiere pasarse un viaje con diarrea o internada en un hospital.
Pero realmente y visto ahora desde la perspectiva que dá la lejanía, creo que siempre es bueno relajarse, guardar un pouco de cautela porque está claro que nuestros estómagos no está acostumbrados a los picantes ni al agua de la India, pero fuera de eso, se puede comer de casi de todo y además está riquísimo.
Viajamos a la cena en furgoneta. Geeta, la coordinadora de Vatsalya, también vino con nosotros y  Amit nos ayudó a preparar nuestro discurso de agradecimiento en Hindi 🙂 
Para empezar, en esta zona no se dice “Namaste” para saludar, ellos utilizan la fórmula “Ram ram” Así que ya sabíamos saludar. Lo dificil vendría después de comer.

 “Danaavaad kane que lie” que a saber como se escribe y que significa: “Gracias por la comida” La frase se convirtió en  nuestro himno hasta llegar a la casa 🙂

Nuestras anfitrionas preparando la cena en la cocina 🙂
La familia nos recibió en el patio, donde habían puesto tres somieres para comer. El abuelo  y dos  chicos jóvenes  estaban en uno de ellos observándonos y los niños entraban y salían de la casa,  todos nos sonreían.
Entramos hasta la cocina, donde las dos mujeres cocinaban en un espacio pequeño y ordenado. La casa  está formada por tres cuerpos: Uno donde duermen, otro donde cocinan y otro donde trabajan (Donde pudimos ver un telar con una  colcha a medio hacer). Los volúmenes se configuran formando una “U”, lo que genera un patio de acceso. Nosotros cenamos fuera, bajo un imponente árbol y a la luz  de una luna casi llena. 
  _Tengo que agradecerle a Maribel (nuestra arquitecta) la aportación de esta estupenda descripción de la casa  😉

 

Para entrar en la cocina, tuvimos que quitarnos los zapatos. En la India, siempre te quitas los zapatos: Para entrar en las casas, en los templos, y hasta en las tiendas. Como ya me había acostumbrado a esto, fui en chanclas y las dejé a la puerta de la cocina. Lo peor fue que cuando salí de la cocina y no podía encontrar mis chanclas… Así que un poco enfadada dije : ¿Quién se ha puesto mis chanclas? Y Estrella contestó: Pues ni idea, pero yo he traído zapatillas puestas y no sé que hacen mis chanclas aquí! jaja ¡En fín! Que me había  traído puestas las chanclas de Estrella por equivocación  y ahora no las reconocía como mías (Porque la verdad es que eran super distintas)… :S
Anna ya nos había contado antes de llegar a la casa,  que  es una costumbre India que sirvan a los invitados antes  y que no se sienten a comer contigo, luego ya comen ellos.
 Y eso justo fue lo que pasó.  Todo estaba muy rico sobre todo el nam o chapati (que es el pan que hacen en India y que me encanta) y cuando acabamos y utilizamos nuestros pocos conocimientos de hindi para agradecer la comida,  todos salieron a despedirnos, hasta los vecinos. Esto me me recordo cuando era pequeña e iba a visitar a las hermanas de mi abuela. Eran unas perfectas anfritrionas ; siempre te ofrecian todo lo que tenían y querían que comieras y bebieras de todo, no sabían que más hacer para  que te sintieras cómoda y feliz e su casa… 
 Tienda en Jaipur donde compramos los dulces que le llevamos a la familia.
De vuelta a casa por la noche, cantamos la canción de “Encarni” que es una canción India que a saber lo que dice realmente,  pero que a nosotras nos sonaba como “encarni” y hasta bailamos en la furgoneta! Y como bailábamos;  Geeta se reía y nuestro conductor miraba de reojo por el espejo retrovisor.
No hai DANYAVAAD que agradezca tanta hospitalidad!

Amber Fort, Jaipur ¡Impresionante!

Para empezar diré que Jaipur se pronuncia en realidad  “Yaipur” Esto puede no parecer muy importante pero lo es, Yaipur suena muchísimo mejor y te recuerda a los cuentos de las mil y una noches 🙂 
Subida al fuerte Amber a lomos de elefante.
Nuestro segundo día en Jaipur, visitamos el Fuerte Amber. La llegada al fuerte es impresionante. Hay un montón de elefantes  elegantemente vestidos y con la cara pintada de colores que te esperan para iniciar la subida al fuerte rodeando la  gran muralla.
 Si la vista es ya de por sí impresionante, el ambiente todavía lo es más.
Vistas desde el ascenso al fuerte.
Cuando llegas a la entrada del frente, cientos de vendedores empiezan a rodearte para intentar venderte todo tipo de cosas. Resulta gracioso al principio,  por lo exagerado que es todo. Los vendedores te hablan en Inglés, en Español, en Italiano, en  Hindi y hasta a veces te encuentras  rodeada por dos vendedores que intentan venderte lo mismo , con distintos precios a cada lado. Es divertido, pero llega a resultar cansado.
También os diré que si queréis libraros de pasar por esto,  sólo tenéis que poner “cara de palo”, como  los turistas alemanes, con los que los vendedores, no malgastan ni un ápice de su abundante energía comercial.
Apretujada en una cola, entre turistas y vendedores, llegas a una zona elevada desde donde se sube al elefante. 
Lugar desde donde se sube a los elefantes 🙂
Los elefantes son preciosos, mansos y no huelen mal, a pesar de que dejan todo muy bien abonado. Alguno resopla ¡supongo que por el calor!  Estrella pudo comprobarlo por sí misma,  y  si la baba de caracol tiene fama de rejuvenecedora, ¡A saber que propiedades tendrá la baba de elefante!  La verdad es que Estrella y Maribel tuvieron suerte,  no muchos pueden ir presumiendo por ahí de que los ha babado un elefante!! 😉
También hay un montón de monos en Jaipur, pero de esos prefiero no hablar… Quise hacerme una foto con un mono y empezó a perseguirme furioso, sacando los dientes, nunca más quise tener trato con ellos.
 
Como siempre, por las compras y por no dejar a los vendedores con la palabra en la boca,  llegué de última a la zona elevada donde se sube a los elefantes. Estrenando una sombrillita azul de cristales y con un elefante de madera en la mochila, subí al frente con Amit.
La foto que nos hicieron los chicos desde la muralla : ¡Dos copias 100 rupias! y sin regateos 😉
Aunque pueda parecer que cuando estás encima del  elefante ya te vas a librar de los vendedores  ¡La feria continua!
A Nuria y a Nani, que iban delante de nosotros,  las perseguía un vendedor que le lanzaba colchas para encima del elefante, Nuria las extendía para mirarlas y luego se las devolvía. No sé si compró alguna.
Además, un montón de chicos subidos en la muralla nos hacían fotos para vendérnoslas a la salida.
Nani y Nuria montadas en “su elefante”
El frente Amber es enorme y tiene unas vistas impresionantes. Después de una completa explicación bajamos de nuevo  y los vendedores seguían allí, esta vez aún con mejores precios…
Haciendo amiguitos 😀
¡Llegamos arriba!!
Posando en el fuerte
Nani regateando con un vendedor
Escalinata del Fuerte Amber
Entre los vendedores, destaca uno especialmente. Cualquiera, o mejor debería de decir;  cualquier mujer que haya visitado el Fuerte Amber sabrá a quien me refiero. 😉  Es un chico alto, con pelo largo y sombrero que vende cuencos de metal. Además de guapo , es muy agradable. A él le hice mi última compra.
Cuenco de metal pintado.
Bajando del fuerte.

Para nuestra bajada, nos esperaban un par de jeeps. 

Bajando del frente en jeep.
Nos dividimos en dos grupos y  bajamos por el medio de unas calles abarrotadas,  salvando  un montón de obstáculos. 
¡Aquí siempre tienes la sensación de estar viviendo al límite! :O
*Escribí este post en el 2013 cuando todavía desconocía el maltrato que sufren los elefantes que participan en estas actividades. Hoy por supuesto no lo haría. Este blog trata de ser respetuoso con los animales.