Taj Mahal, Agra

Llegamos a Agra  un poco antes del mediodía y comimos en un restaurante donde  unos niños ataviados con trajes tradicionales bailaban en la entrada.
La comida India está muy rica, tengo que decir que nos dejábamos asesorar para no pasarnos con el picante y siempre comimos divinamente. La bebida ya es otra cosa. Lo que más se bebe aquí es agua, Pepsy o Seven up. En algunos sitios puedes pedir cerveza, pero no siempre hay, porque no todos tienen permiso para venderla.
Después de comer fuimos al hotel. A  las cuatro  venía a buscarnos “Manolo” para enseñarnos el Taj Mahal. 
Taj Mahal, Agra, India
Me pareció la ocasión perfecta para estrenar el sari y se lo dije Ángela y a Nuria, que éramos  las tres que teníamos sari. Pero había un problema, no sabíamos como ponérnoslo y Anna nos había dicho que un sari mal puesto, dá un aspecto muy desaliñado.
Así que pregunté en recepción si trabajaba alguna mujer allí y entonces Amit que siempre estaba en todo,  me vió preguntando y les dijo que queríamos que alguien nos ayudara a ponernos un sari.  Al momento de subir a la habitación  me llamó Anna para decirme que una chica había venido  a ponernos el sari  y que esperaba en el vestíbulo. Bajé a buscarla y subimos a mi habitación donde nos vistió a las tres. Era una chica muy  agradable, que  hasta se quitó los imperdibles que llevaba en su sari para ponernoslos a nosotras, al ver que no nos llegaban los que teníamos. 
No sabíamos como agradecer tanta amabilidad. Mai dai che tipa!! 😀
Vistiéndonos
Listas para visitar el Taj Mahal 😉
750 rupiass!! :O
En recepción con la autora de nuestros saris 🙂
Cuando bajamos a recepción, nos esperaba “Manolo” (Le llamamos Manolo porque su nombre empieza por M pero no es fácil de recordar y Anna nos dijo que los españoles solían llamarle Manolo)
“Manolo”es un guía de Delhi que trabaja en Agra. Es un auténtico profesional, pero con nosotras poco tenía que hacer…Nos llamaba : _¡Señorass vengan aquí! ¡Señoras cuidado!!  Y por supuesto nosotras, no entendíamos a que señoras se refería 😉
TAJ MAHAL
Nos explicó todo y más,  y luego nos hizo unas fotos estupendas, mejores que las de un fotógrafo profesional. Era gracioso ver como apartaba a la gente y nos colocaba a nosotras delante para las fotos.
Recuerdo a Manolo dándole instruciones a Nani de como posar tumbada en un banco y ella le decía _ ¡No! ¡Qué no me veo yo así!  Y después de ver la foto en la cámara le dijo…_¡Muy bien! ¡Me gusta! Ahora me haces otra vez la misma, pero con el pelo suelto! jajaajaja
Foto de familia en el Taj Mahal
Nani posando en el Taj Mahal
Para subir y entrar al Taj Mahaj,  hay que sacarse los zapatos, como en casi todos los sitios en India, pero Manolo nos dijo que era fácil perder los zapatos  si se dejaban entre los de tanta gente y nos dió una especie de patucos de plástico para ponernos por encima de nuestros zapatos y que ahora salen tan feos en las fotos :S
El Taj Mahal es impresionante, una obra preciosa y cuidada en cada detalle que no  deja a nadie indiferente . Unos días antes Ángela nos había dicho que no nos asustáramos si se le caía una lagrimilla al llegar Taj Mahal. Naturalmente el arte provoca emociones.
Puesta de sol en el Taj Mahal
Asistimos a una magnífica puesta de sol y terminamos sentadas en silencio, comtemplando  toda aquella belleza perfectamente simétrica.
 Cuando salimos, Amit vino a buscarnos y le hizo gracia vernos vestidas con el sari, decía que parecía que veníamos de una fiesta. Desde el Taj Mahal hasta el hotel, fui hablando con “Manolo” que me contó que tenía una  niña;  un bebé de sólo unos días y  que estaba muy contento porque el prefería a las niñas. Me encantó oirle decir esto porque hacía poco tiempo que había estado leyendo sobre el feminicidio en la India y el desequilibrio que produce en la población, además de ser una de las más terribles manifestaciones de discriminación hacia la mujer.
Luego Manolo fue cogiendo confianza y  hasta nos cantó la canción de la serie “Aida”: “Ahora me ahora me toca a mí, ahora me ahora me toca a mí…” La había aprendido por un video que le había regalado un español, pero decía que le costaba entender el lenguaje de la serie.
Le enseñé el trabalenguas de los “tres tristes tigres” y ¡se lo aprendió en un tris!  Me ha parecido que los indios, además de tener facilidad para aprender idiomas, consiguen pronunciar perfectamente todos los sonidos y además logran un acento neutro que no parece acento extranjero.
Al llegar al hotel nos hicimos una foto con Manolo.
Amit, Nani, Maribel, Carmen, Rocío, Virtudes, Bárbara, Nuria, Ángela, Teresa y Manolo.
Por la noche cenamos en la terraza del hotel .
 Una terraza muy bonita con piscina y  que además tenía unas magníficas vistas a la ciudad y desde donde se oía de fondo la música india de las terrazas de los hoteles cercanos.
Terraza del hotel
Cenando en la terraza
Todas se habían cambiado ya de ropa excepto yo, que fui a cenar con el sari puesto,  me daba pena sacarlo.
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Un Feliz Cumpleaños en India

 

El cumple de Nani,  coincidió con nuestro segundo día en Agra.
Nani es una persona sorprendente  que viajó a la India con algunos  problemas de salud;  con sus pastillas y un collarín en la maleta pero que además de mostrarnos su fortaleza, resultó ser una divertidísima compañera de viaje.
Nuria fue la gran organizadora del evento;  nos había avisado de la fecha del cumpleaños dos días antes. En Jaipur, con la excusa de comprarnos la blusa para el sari; Nuria, Ángela y yo, habíamos ido a comprarle un regalo. Un kurta azul por el que nos costó decidirnos.

 

FUERTE DE AGRA


El segundo día en Agra, nos levantamos temprano y desayunamos en el restaurante del hotel,  luego nos fuimos a ver el fuerte de Agra que aunque también es rojo,  no es el fuerte rojo, el fuerte rojo es el de Delhi.
Esto nos lo dijo Manolo, nuestro guía… Aquel día también nos contó que él era vegetariano  puesto que pertenecía a la casta de los brahmanes, ellos pronuncian “brahmanis”. Una persona muy agradable , Manolo.

 

Esa mañana había amanecido muy nublada y en el momento en que llegamos al frente, empezó a llover… Llovía pero hacía mucho calor  y no resultaba desagradable. Ese día fue el único  que tuvimos que ponernos chuvasquero.

Visitamos el fuerte, que es un auténtica maravilla,  aunque no esté todo lo bien conservado que debería.
 Los fuertes indios son un claro ejemplo de majestuosidad , todo está hecho a lo grande. 

 

Fuerte de Agra, al fondo el Taj Mahal.

   

Desde el fuerte de Agra se ve a lo lejos el Taj Mahal y  al otro lado del río Yamuna se ve la plataforma  donde habría de ubicarse el panteón del emperador y que nunca llegó a construírse, justo en frente del de su esposa preferida,  conocida como Mumtaz Mahal.
Cuando bajamos de la visita fuimos al hotel. Habíamos quedado en la habitación de Angela y Virtu, para hacerle un video de regalo a Nani, que nos quedó precioso de la muerte 😉 Cantamos y bailamos. Todo fue bastante improvisado, pero es lo que tiene ser artistas! jeje

 

Nani dando las gracias.
Fuimos a comer al restaurante donde habíamos ido el día anterior porque estaba muy bien  de comida y precio y además  nos quedaba cerca.  También encargamos una tarta de cumpleaños para Nani.
Comimos muy bien como de costumbre y bebimos cerveza. Después de la comida, trajeron la tarta y cantamos el cumpleaños feliz.

 

La tarta de cumpleaños de Nani

 

Haciendo un brindis 😉
Según la tradicción India, los invitados tienen que manchar con tarta la cara de la persona que cumple y la cumpleañera , en este caso Nani, tenía que darnos a comer el primer bocado de tarta, luego ya te la puedes comer tú solita.
La sobremesa se prolongó más de lo esperado y ya no pudimos ir al cine a ver una película de Bollywood, como estaba planificado.
Al salir del restaurante, Nani invitó a los niños a tarta y le compró a un vendedor “dindis” que son las pegatinas de distintas formas  que se ponen las mujeres indias en medio de la frente , nos las regaló y nos pusimos uno cada una.

 

Taj Mahal al anochecer

 

Por la noche fuimos a despedirnos del Taj Mahal desde una especie de mirador que está  al otro lado del rio Yamuna, desde  donde el Taj Mahal parece todavía más imponente y más blanco al caer la noche.  Ahora ya estábamos preparados para ir a la estación y abandonar Agra. Nos esperaba una larga noche en  tren a Varanasi, la ciudad que más me intrigaba desde que iniciamos el viaje.

 

Nuestra foto de despedida al Taj Mahal.

 

Nani y Nuria , no venían esta vez con nosotras. Nani debido a sus problemas de espalda, había decidido quedarse esa noche en el hotel de Agra y  por la mañana coger un avión a Vanarasi donde se reuniría con nosotros. Nuria iba a acompañarla. Así que nos despedimos de ellas sintiendo un poco de envidia, porque el hotel de Agra era de lo mejor que nos habíamos encontrado y las noches en tren seguían aterrorizándome , a pesar de que la experiencia anterior no había sido mala.
Luego me alegraría de haber ido en tren. El tren es parte importante de la India y en el tren conoces a gente muy interesante.
Las estaciones de la India son lugares multitudinarios, como hormigueros, llenas de gente… El tren es un medio de transporte muy utilizado  y que además funciona muy bien. Hace unos días leí en el periódico que un niño que se había perdido de su familia en una estación de  India, había aparecido 26 años después, le  habían reconocido por un tatuaje. No me extrañó.

 

En la estación de Agra
La estación de Agra ya no nos impactó nada después de haber visto la de Delhi.  
Compramos agua, bocadillos, galletas… Fuimos al baño ( lo de los baños en la india también requiere un capítulo completo…) Y me quité las lentillas.
Entonces miré a Carmen y le dije :_ ¡Carmen! ¿Te quitaste el “dindi”? A lo que me respondió _ “No! Te quitaste tú las lentillas!!” 😉 
Esto debe de ser algo así como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio… jeje
Menos mal que Carmen siempre estaba ahí ; además de ser la lider , fue una fantástica tesorera y  mejor compañera.  I  you, Carmen !
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Durmiendo con un Gurú (Noches en tren)

El título del post  puede recordar un poco a “Durmiendo con un Vampiro” pero nada que ver,  dormir con un gurú resultó ser una experiencia casi religiosa 😉

En la estación de tren de Agra.
 Subimos al tren sobre las diez de la noche y enseguida encontramos nuestras literas , esta vez más cercanas entre nosotros. ¡La experiencia es un grado!
A Ángela, Barbara, Maribel y a mí nos tocó en un “Departamento kinder” (Tenía sorpresa)
Cuando Amit nos dijo que había sitio para cuatro allí… Virtudes que es una mujer observadora preguntó _¿Cuatro? _¿Caben cuatro ahí con el altar que se trae ese tío montado? No sabía a que se refería… Al entrar pude ver de que  hablaba.
Íbamos  a compartir departamento con un gurú!! 😀
Para los hinduístas el gurú es un maestro espiritual , considerado una persona importante que muestra el sendero del yoga, enseña las técnicas de meditación, y a quien se le pueden pedir consejos.
Así de decorado nos encontramos nuestro departamento en el tren.
El frente estaba  decorado con collares de flores  de color naranja y amarillo como las que llevaba nuestro acompañante colgadas al cuello. También había pétalos de rosas  y hasta pepinos y calabacines … Era el más bonito y original de todos los compartimentos y encima oloroso!
 Así que juntamos las manos y saludamos : “Namasté!”. Nos repartimos las literas y colocamos nuestras cosas.
Viajando con un gurú  no podía pasarnos nada!! Te quedas mucho más tranquila 😉 
 
Como el departamento donde dormían Estrella y Amit iba casi vacío,  nos quedamos allí a charlar mientras no subía nadie.
Cenando y charlando en el tren
En la litera del pasillo iba un chico que se puso a hablar con nosotros y que resultó ser informático. Coleguilla de Estrella ¡vamos! Así que quedó bautizado ya como “El amigo de Estrella”.  Charlamos con él un buen rato hasta que “Nuestro gurú” nos hizo una llamadita de atención y nos mandó apagar las luces.
Estrella con su amigo, intento apartarme para no salir en la foto, pero ya es demasiado tarde :S
Estrella y su amigo continuaban hablando. Allí los dejamos inmersos en una extraña conversación :  El amigo de Estrella decía que a Varanasi también se  le llama Benares, Banarés, Vanarasi, y khasí… Pero Estrella se negaba a aceptarlo y le decía que ella había buscado Vanarasi en google y le había salido otro sitio… Si ya Varanasi me tenía intrigada…¡ La intriga iba en aumento! Pero aún así, hicimos caso omiso al gurú 😉  y nos fuimos a dormir a nuestro departamento oloroso y decorado con flores.
Estrella nos hace la foto a Bárbara y a mí mientras “nuestro gurú”  reposa placidamente  😉
La verdad que dormí muy  bien. Hubo algo de meditación por la noche pero a mí no me afectó en absoluto ( En ese momento aún nadie nos había explicado lo del ohm) y cada vez que daba una vuelta me venía el olor de las rosas… así que de maravilla!
Cuando despertamos, nuestro gurú ya se había ido pero se había dejado toda la decoración. Anna vino a despertarnos y  nos contó que normalmente cuando van a despedir a los gurús al tren les llevan regalos, y probablemente esos eran sus regalos de despedida.
Bajamos de las literas y fuimos con Anna  al departamento  donde Estrella y Amit habían pasado la noche. El amigo de Estrella dormía al otro lado del pasillo.
 
Seguimos hablando y comiendo galletas hasta llegar a Vanarasi. De vez en cuando pasaba un hombre ofreciendo Masala Chai , que es el té de la India y que es el resultado de  una  mezcla variada de especies; cardamomo, clavo, pimienta… Está riquísimo cuando está en su punto. La verdad es que a mí en cada sitio me sabía diferente. (La cantidad de unas especies o otras varía considerablemente,  así cada vez que lo tomas, parece un té distinto)
Sin saber la razón, el tren se quedó parado a unos pocos kilómetros de Varanasi durante casi una hora y hasta nos pareció ver a alguna gente que salía y  continuaba su viaje andando.  
Y ahí estábamos nosotros, a punto de entrar en la loca y sorprendente Varanasi , de la que tanto y tan mal habíamos oído hablar. 
 
XD qué nerviosss!! 😀
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