Un Feliz Cumpleaños en India

 

El cumple de Nani,  coincidió con nuestro segundo día en Agra.
Nani es una persona sorprendente  que viajó a la India con algunos  problemas de salud;  con sus pastillas y un collarín en la maleta pero que además de mostrarnos su fortaleza, resultó ser una divertidísima compañera de viaje.
Nuria fue la gran organizadora del evento;  nos había avisado de la fecha del cumpleaños dos días antes. En Jaipur, con la excusa de comprarnos la blusa para el sari; Nuria, Ángela y yo, habíamos ido a comprarle un regalo. Un kurta azul por el que nos costó decidirnos.

 

FUERTE DE AGRA


El segundo día en Agra, nos levantamos temprano y desayunamos en el restaurante del hotel,  luego nos fuimos a ver el fuerte de Agra que aunque también es rojo,  no es el fuerte rojo, el fuerte rojo es el de Delhi.
Esto nos lo dijo Manolo, nuestro guía… Aquel día también nos contó que él era vegetariano  puesto que pertenecía a la casta de los brahmanes, ellos pronuncian “brahmanis”. Una persona muy agradable , Manolo.

 

Esa mañana había amanecido muy nublada y en el momento en que llegamos al frente, empezó a llover… Llovía pero hacía mucho calor  y no resultaba desagradable. Ese día fue el único  que tuvimos que ponernos chuvasquero.

Visitamos el fuerte, que es un auténtica maravilla,  aunque no esté todo lo bien conservado que debería.
 Los fuertes indios son un claro ejemplo de majestuosidad , todo está hecho a lo grande. 

 

Fuerte de Agra, al fondo el Taj Mahal.

   

Desde el fuerte de Agra se ve a lo lejos el Taj Mahal y  al otro lado del río Yamuna se ve la plataforma  donde habría de ubicarse el panteón del emperador y que nunca llegó a construírse, justo en frente del de su esposa preferida,  conocida como Mumtaz Mahal.
Cuando bajamos de la visita fuimos al hotel. Habíamos quedado en la habitación de Angela y Virtu, para hacerle un video de regalo a Nani, que nos quedó precioso de la muerte 😉 Cantamos y bailamos. Todo fue bastante improvisado, pero es lo que tiene ser artistas! jeje

 

Nani dando las gracias.
Fuimos a comer al restaurante donde habíamos ido el día anterior porque estaba muy bien  de comida y precio y además  nos quedaba cerca.  También encargamos una tarta de cumpleaños para Nani.
Comimos muy bien como de costumbre y bebimos cerveza. Después de la comida, trajeron la tarta y cantamos el cumpleaños feliz.

 

La tarta de cumpleaños de Nani

 

Haciendo un brindis 😉
Según la tradicción India, los invitados tienen que manchar con tarta la cara de la persona que cumple y la cumpleañera , en este caso Nani, tenía que darnos a comer el primer bocado de tarta, luego ya te la puedes comer tú solita.
La sobremesa se prolongó más de lo esperado y ya no pudimos ir al cine a ver una película de Bollywood, como estaba planificado.
Al salir del restaurante, Nani invitó a los niños a tarta y le compró a un vendedor “dindis” que son las pegatinas de distintas formas  que se ponen las mujeres indias en medio de la frente , nos las regaló y nos pusimos uno cada una.

 

Taj Mahal al anochecer

 

Por la noche fuimos a despedirnos del Taj Mahal desde una especie de mirador que está  al otro lado del rio Yamuna, desde  donde el Taj Mahal parece todavía más imponente y más blanco al caer la noche.  Ahora ya estábamos preparados para ir a la estación y abandonar Agra. Nos esperaba una larga noche en  tren a Varanasi, la ciudad que más me intrigaba desde que iniciamos el viaje.

 

Nuestra foto de despedida al Taj Mahal.

 

Nani y Nuria , no venían esta vez con nosotras. Nani debido a sus problemas de espalda, había decidido quedarse esa noche en el hotel de Agra y  por la mañana coger un avión a Vanarasi donde se reuniría con nosotros. Nuria iba a acompañarla. Así que nos despedimos de ellas sintiendo un poco de envidia, porque el hotel de Agra era de lo mejor que nos habíamos encontrado y las noches en tren seguían aterrorizándome , a pesar de que la experiencia anterior no había sido mala.
Luego me alegraría de haber ido en tren. El tren es parte importante de la India y en el tren conoces a gente muy interesante.
Las estaciones de la India son lugares multitudinarios, como hormigueros, llenas de gente… El tren es un medio de transporte muy utilizado  y que además funciona muy bien. Hace unos días leí en el periódico que un niño que se había perdido de su familia en una estación de  India, había aparecido 26 años después, le  habían reconocido por un tatuaje. No me extrañó.

 

En la estación de Agra
La estación de Agra ya no nos impactó nada después de haber visto la de Delhi.  
Compramos agua, bocadillos, galletas… Fuimos al baño ( lo de los baños en la india también requiere un capítulo completo…) Y me quité las lentillas.
Entonces miré a Carmen y le dije :_ ¡Carmen! ¿Te quitaste el “dindi”? A lo que me respondió _ “No! Te quitaste tú las lentillas!!” 😉 
Esto debe de ser algo así como ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio… jeje
Menos mal que Carmen siempre estaba ahí ; además de ser la lider , fue una fantástica tesorera y  mejor compañera.  I  you, Carmen !
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